Amazonas, Calcuta y Sri Lanka: lo que aprendí ajustando sin consulta

Tres misiones humanitarias entre 2012 y 2017. Lo que cambia cuando haces quiropráctica sin camilla, sin informe previo y sin nada de lo que das por hecho.

Xabier Mendiaraz

Xabier Mendiaraz

Fisioterapeuta diplomado · Doctor en Quiropráctica

Actualizado el 10 de septiembre de 2026

2 min de lectura
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Amazonas, Calcuta y Sri Lanka: lo que aprendí ajustando sin consulta

En la pared de la consulta hay un collage de fotos. Niños en Calcuta, gente esperando sentada en el suelo de un internado en Sri Lanka, un ajuste en el exterior de una chabola en el Amazonas. No está ahí de adorno. Está ahí porque cada vez que lo miro me acuerdo de por qué elegí esta profesión.

Tres viajes, entre 2012 y 2017

  • Amazonas, 2012. La primera. Una zona a la que se llegaba caminando entre chabolas de uralita y telas. Atendíamos en exterior, sin pared y sin más camilla que la que improvisaban los vecinos.
  • Calcuta, 2014 y 2015. La experiencia más larga: meses repartidos entre los dos años, trabajando en escuelas de barrio y casas de acogida.
  • Sri Lanka, 2017. Internados rurales en el interior del país, atendiendo a niños y formando a personal local en valoración básica y derivación.

Lo que aprendí

En el Amazonas entendí una cosa que ya no se me olvida: el ajuste viaja muy bien. Donde no hay medios, donde no hay infraestructura, donde no hay ninguna prueba previa, sigue siendo posible ayudar a alguien con las manos y un rato de atención.

Calcuta me cambió la forma de entender el trabajo. En aulas donde la pizarra era la única superficie limpia atendimos a madres, niños, adolescentes y trabajadores del barrio. No teníamos camillas de centro, ni informes, ni casi nada de lo que uno da por hecho en consulta. Lo que sí teníamos era tiempo y manos: tiempo para escuchar cómo había llegado cada persona hasta esa habitación, y manos para hacer algo concreto que muchas veces era lo único que iban a recibir ese día.

De Sri Lanka me llevé la lección menos vistosa y la más útil. La parte que de verdad sirvió de aquel viaje no fueron las sesiones, fueron las pautas y la formación que dejamos a la gente que se quedaba allí cuando yo me iba. Es la única manera de que algo de lo que hicimos siguiera teniendo sentido un mes después.

¿Qué tiene esto que ver con tu visita en Donostia?

Más de lo que parece. La técnica es la misma. Lo que cambia es el contexto: aquí tengo una consulta, una valoración funcional ordenada y todo el tiempo que haga falta para explicarte lo que veo. Allí tenía un cuaderno y una camilla plegable. Trabajar así unos meses te obliga a quedarte con lo esencial, y eso no se desaprende.

Si te interesa esta parte de la profesión, la Asociación Española de Quiropráctica (AEQ) publica información sobre los proyectos en los que participan sus miembros. Y si quieres ver las fotos y leer cada viaje con más detalle, están en la página de misiones humanitarias.

¿HABLAMOS?

Si quieres conocer la consulta, podemos vernos en Donostia.

Zubieta Kalea 18, en pleno centro. La primera visita dura unos 20 minutos.

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